El cierre de Alal representa un golpe devastador para el entramado productivo de Goya, donde la fábrica era una de las principales fuentes de empleo genuino. A pesar de intentos recientes por diversificar la producción e incluso exportar a países del continente, la firma aseguró que no se avizoran cambios de relevancia para el corto y mediano plazo que permitan sostener la actividad.
"La decisión se toma con gran pesar, entendiendo el profundo impacto social y humano que implica", manifestaron desde la firma, agradeciendo a los empleados que fueron el pilar de la fábrica durante décadas. La noticia generó una fuerte conmoción en la comunidad goyana, que ahora enfrenta el desafío de contener a cientos de familias que pierden su sustento en medio de la peor crisis histórica del sector.