El atacante está motivado por vestir la casaca azul y oro. “Voy a ir a hacer mi trabajo y ya estoy grande. Tengo 33 años (04/07/1992) y mucha experiencia. Estuve en un club muy popular como lo fue el Corinthians, donde se habla del club durante las 24 horas y ahora me toca estar en un club muy popular, uno de los más grandes del mundo”, reconoció.
Ángel Romero es consciente de lo que le espera en la Ribera, por eso anticipó: “La presión que tiene Boca siempre es al máximo. Hay que estar al 100 % y debo ponerme bien físicamente. Estuve casi un mes parado después de la Copa de Brasil que tuvimos con Corinthians. Físicamente estoy bien, pero es diferente entrenar separado que hacerlo en grupo. Me falta el ritmo de juego. Hay partidos seguidos y entre semana. Deberé ponerme a punto y estar a la altura de Boca, que siempre tiene desafíos y pelea por grandes cosas”.
Además, contó que conversó con el entrenador de la selección paraguaya, Gustavo Alfaro, que también dirigió a Boca Juniors en 2019: “Hablé con Gustavo. Me contó cómo es el mundo Boca porque ya pasó por esa situación. Estoy contento de poder tener ese llamado de Gustavo, ya que él siempre está en contacto con todos los seleccionados y con todo lo que pasa con nuestra carrera”. El combinado albirrojo jugará el próximo Mundial.
Ángel Romero se hará la revisión médica y luego quedará a las órdenes del DT Claudio Úbeda. Deberá ponerse a punto en lo físico y esperará con ansias su debut en Boca Juniors, que arrancó ganando en el Torneo Apertura y este año volverá a la Copa Libertadores.