El trabajo se desarrolla con 51 ejemplares mantenidos en cautiverio en el CISVA, muchos de ellos provenientes de decomisos por tráfico de fauna, lo que también aporta una dimensión vinculada a la conservación.
Contar con protocolos anestésicos validados permitirá mejorar el manejo clínico en centros de rescate, facilitar estudios sobre venenos —incluida la producción de suero antiofídico— y fortalecer la atención veterinaria ante el crecimiento en la tenencia de reptiles.
Con esta iniciativa, la UNNE avanza en la generación de conocimiento científico aplicado en una región que concentra la mayor diversidad de serpientes de Argentina, aportando herramientas concretas para la seguridad, el bienestar animal y la investigación biomédica.