Por su parte, Irán podría utilizar la terminal en el puerto de Jask, a la salida del estrecho de Ormuz, alimentado por un oleoducto procedente de Goreh, pero esa terminal no está totalmente terminada.
La AIE recuerda que un 90 % de los flujos que salían por ese estrecho iban destinados al mercado asiático, mientras Europa recibía el 4 % y Estados Unidos el 3 %. Los principales compradores en volumen eran China, que absorbía un 37 % del crudo (5,2 mb/d), India, que se quedaba con un 14 % (2,1 mb/d), Corea del Sur y Japón, con alrededor de un 12 % cada uno (1,7 mb/d).
En términos de dependencia, ese crudo suponía el 40 % de las importaciones para India, el 50 % para China, el 62 % para Corea del Sur y el 77 % para Japón.
La AIE anunció este miércoles que sus 32 países miembros van a sacar al mercado hasta 400 millones de barriles, lo que significa una tercera parte de sus reservas estratégicas para hacer frente a la que es la mayor interrupción del aprovisionamiento de crudo de la historia.
Será la mayor liberación de esas reservas estratégicas desde que se crearon con la fundación de la propia agencia en 1974, pero aun así la organización advierte que es solo una medida temporal.
Y eso pese a que el volumen de petróleo almacenado en el mundo en enero —que es el último dato disponible— estaba en su máximo desde febrero de 2021 con 8.210 millones de barriles, la mitad de los cuales en los países de la OCDE, incluidos los 1.250 millones de barriles de sus reservas estratégicas.
China tenía un 15 % de las reservas globales, otros países en desarrollo un 10 % y un 25 % se encontraban en el mar, en los petroleros que abastecen los mercados.
“El impacto final del conflicto en los mercados del petróleo y el gas y en la economía en general —subrayaron los autores del informe— dependerá no solo de la intensidad de los ataques militares y de los daños causados a los activos energéticos, sino también, y de manera crucial, de la duración de la interrupción del tráfico marítimo a través del estrecho de Ormuz”.