El Evangelio de Mateo lo describe como un artesano de oficio que luego se dedicó a la carpintería, profesión que enseñaría a Jesús.
El esposo de la Virgen María era humilde y, aunque no hay indicios ni datos claros sobre la fecha de su muerte, se cree que falleció en brazos de Jesús y María, por lo cual es actualmente, también, el patrono de la buena muerte.
En 1621, a instancias de los emperadores Fernando III y Leopoldo I, el Rey Carlos II de España y el Papa Gregorio XV, el Día de San José se definió como una fiesta obligatoria.
A su vez, el 8 de diciembre de 1870, José de Nazaret fue proclamado como el patrono de la Iglesia universal por el Papa Pío IX y, además, patrono de la familia y del trabajo debido al empleo que ejerció de manera independiente.