Sin embargo, la insistencia de los periodistas fue en aumento, buscando alguna declaración que confirmara o desmintiera con más detalles lo ocurrido. Fue entonces cuando el actor decidió poner un límite claro. “Vengo a ver a los amigos y me fumo una que no tengo nada que ver”, lanzó, dando por terminada la entrevista y dejando en evidencia su fastidio por la situación.
En este caso, la historia tuvo todos los ingredientes: una figura mediática como Alfano, conocida por su estilo sin filtros; un actor de alto perfil como Vicuña; y una escena que, contada con humor, dejó espacio para la interpretación. El resultado fue una cadena de versiones que terminó obligando al protagonista a salir a aclarar.
Con su frase, Vicuña intentó cerrar el tema y devolverlo al lugar original del que, según él, nunca debió salir: el de una simple anécdota sin mayores consecuencias. Sin embargo, como suele ocurrir en el mundo del espectáculo, incluso los chistes pueden tener una vida propia una vez que entran en circulación pública.