Parte del financiamiento provendrá de un aumento en el precio de las entradas para visitantes extracomunitarios y de donaciones privadas, una decisión que generó resistencia en algunos sectores políticos franceses.
El robo también aceleró cambios en la conducción del museo. La anterior directora, Laurence des Cars, presentó su renuncia en febrero de 2026 ante la fuerte presión pública y política. Previamente, el Louvre había enfrentado huelgas en junio de 2024, diciembre y enero por la saturación de público y el deterioro de las condiciones laborales del personal, lo que obligó a cierres parciales.
Leribault inició reuniones con representantes sindicales para mejorar tanto la experiencia de los visitantes como las condiciones de los trabajadores, reacondicionando espacios de descanso y revisando las cargas laborales.
Además, propuso reducir del 20% al 12% la porción de la recaudación de entradas destinada a la adquisición de nuevas obras, para redirigir fondos hacia la restauración y el mantenimiento.