En tanto, Uganda ya registró dos casos y una muerte en su capital, Kampala; al no encontrarse un nexo epidemiológico entre los pacientes, las autoridades sospechan que el virus ya circula de forma comunitaria.
Aunque el panorama es complejo, la OMS precisó que la situación actual aún no reúne las condiciones legales que exige el Reglamento Sanitario Internacional para catalogarla formalmente como una pandemia. No obstante, la institución optó por encender la alarma global de forma preventiva, buscando agilizar la respuesta internacional y blindar las fronteras sanitarias.
A esta inquietud se sumaron los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de África, alertando sobre el fuerte flujo de personas en las áreas críticas. Ante el riesgo, el organismo africano llamó a una sesión de urgencia junto a referentes de salud de Estados Unidos, Europa y China, con el objetivo de planificar el despliegue de expertos y el despacho de recursos médicos.
Con una tasa de letalidad que ronda entre el 60% y el 80%, el ébola se consolida como una patología sumamente agresiva. El contagio se produce por el contacto directo con fluidos corporales, y sus manifestaciones clínicas incluyen cuadros de fiebre elevada, postración extrema y graves hemorragias tanto internas como externas.
A través de esta alerta sanitaria mundial, la OMS apunta a liberar fondos de emergencia que faciliten el montaje de cordones sanitarios, intensifiquen el rastreo de contactos y agilicen la distribución de terapias en fase experimental para frenar el avance del virus a gran escala.