Si bien a la Argentina no le sobró nada, tuvo a un Messi completamente demoledor, que abrió el marcador con un golazo que lo emocionó, aunque luego aclaró que esas lágrimas fueron por problemas extrafutbolísticos.
El selectivo de Scaloni se acomodó luego de la apertura del marcador y ya no pasó sobresaltos. El 2-0 llegó en el complemento, cuando el astro rosarino también puso el 3-0 histórico, con su sello y para alcanzar a Miroslav Klose en esa tabla de goleadores que también lo tiene a Kylian Mbappé al acecho.
Quedaba tiempo para que el 10 descanse y se gane su merecida ovación. El campeón del mundo inició la defensa de la corona con un contundente 3-0, para pasar de página y ya comenzar a pensar en Austria.