En ese mismo descargo, que calificó la decisión como una “agresión”, volvió a cuestionar al embajador. “Lo que me preocupa de Bunge no se trata de una decisión por una oficina, realmente me preocupa su falta de compromiso con el achicamiento del Estado y el cumplimiento de las premisas de responsabilidad fiscal que pregona nuestro Presidente, creo que en eso no está en sintonía y las veces que he tratado de llevarle un plan para reducir notablemente el gasto de la embajada se negó siquiera a recibirme”, denunció en su momentop.
Nimo también había transmitido en reiteradas oportunidades su malestar a Milei por considerar que la embajada no lo integraba al trabajo cotidiano y que no le permitía desarrollar plenamente las funciones para las que había sido designado.