Según reveló la investigación periodística, altos funcionarios estadounidenses consideran que el plan de inversión presentado por la gestión británica es insuficiente. Al ser consultado sobre la posibilidad de que el país norteamericano cambie su postura respecto del archipiélago austral, un alto funcionario del Pentágono señaló: “Puedo decir que [las conversaciones] son sinceras y no se descarta nada en cuanto a opciones para fomentar el tipo de reparto de cargas que buscamos”.
Sumado a eso, la secretaria de Prensa del Departamento de Guerra, Kingsley Wilson, no desmintió las versiones y dejó en claro el malestar de la administración republicana. “Como ha dicho el presidente Trump, a pesar de todo lo que Estados Unidos ha hecho por nuestros aliados de la OTAN, ellos no estuvieron ahí para nosotros. El Departamento de Guerra se asegurará de que el presidente tenga opciones creíbles para garantizar que nuestros aliados ya no sean un tigre de papel y que, en cambio, hagan su parte”, dijo.
En paralelo, durante reuniones a puerta cerrada llevadas a cabo en Bruselas, el jefe de política del Pentágono, Elbridge Colby, advirtió a los embajadores de la OTAN que los países rezagados en sus metas de gasto continuarán sintiendo la presión de Estados Unidos mientras Trump desplaza progresivamente sus recursos militares desde Europa hacia la región del Indo-Pacífico.
La pugna histórica entre Argentina y el Reino Unido derivó en la guerra comprendida entre el 2 de abril y el 14 de junio de 1982, que concluyó con la rendición argentina y la muerte de 649 de sus soldados, además de 255 británicos y tres malvinenses.
Desde entonces, el Reino Unido rechazó los reclamos argentinos sobre las islas, pese a los reiterados llamados al diálogo de Naciones Unidas, que considera que las Malvinas son uno de los territorios “pendientes de descolonización”.