Así se desprende de las guías semanales del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio (ECMWF) y las advertencias del especialista Ben Noll, según el informe del sitio especializado Meteored.
Las estimaciones para el inicio de octubre apuntan a un escenario extremo: las marcas térmicas marinas se dispararían hasta alcanzar los 5,64 °C por encima de la media en la región del Pacífico oriental (Niño 1+2), mientras que en el Pacífico central (Niño 3.4) treparían hasta los 3,55 °C, cifras que representarían picos absolutos en las series históricas de monitorización.
La dinámica que alimenta esta escalada responde al acoplamiento entre el océano y la atmósfera. Tras una pausa transitoria, los vientos anómalos del oeste —encargados de desplazar y acumular grandes volúmenes de agua cálida hacia las costas de Perú y Ecuador al suprimir los tradicionales alisios del este— registrarán nuevos récords de intensidad en el Pacífico ecuatorial central en este arranque de septiembre.
Este factor mecánico terminará por disipar cualquier freno térmico, empujando los índices hacia terrenos inéditos.
A diferencia de eventos anteriores, los meteorólogos enfatizan que este El Niño evoluciona sobre un planeta atravesado por un calentamiento global exacerbado, caracterizado por olas de calor marinas generalizadas y una atmósfera global más cálida. Esta combinación no solo altera los patrones habituales de la oscilación, sino que promete potenciar de manera drástica sus impactos climáticos a nivel regional y global en el umbral hacia 2027.