“A la luz del proceso de selección en curso del próximo Secretario General de las Naciones Unidas y teniendo en cuenta las disposiciones pertinentes de la Carta de las Naciones Unidas, señalamos que ninguna mujer ha sido elegida jamás para el cargo de Secretario General, y solo una persona nacional de América Latina y el Caribe, y solo dos personas nacionales de África”, afirma el punto 9 de la resolución firmada por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica (BRICS).
Carolyn Rodrigues-Birkett, Rebeca Grynspan, María Fernanda Espinosa, Ivonne A-Baki y Michelle Bachelet son las cinco candidatas que pujan por llegar a la Secretaría General de la ONU.
En las dos primeras votaciones informales del Consejo de Seguridad -Straw Polls, en la jerga diplomática- Rodrigues-Birkett y Grynspan se intercambiaron el primer lugar.
María Fernanda Espinosa, Ivonne A-Baki y Michelle Bachelet quedaron muy lejos, y por ahora son candidatos testimoniales.
China y Rusia se sienten cómodos con la perspectiva global de Grynspan, que es Secretaria General de la UNCTAD, un resorte clave en estructura de poder de la ONU.
La voluntad política de China de designar a una mujer en la Secretaría General de la ONU es resistida por Estados Unidos. Trump no tiene muchísima afinidad con los foros multilaterales, y su única preocupación en Naciones Unidas es evitar que China corone al sucesor de Antonio Guterres.
Desde esta perspectiva, cuando Xi establezca su opción en la ONU, a Trump no le quedará otro camino que vetar su propuesta u obtener una ventaja global a cambio de la abstención en el Consejo de Seguridad.
En este contexto, la designación se puede dilatar en el tiempo. En 1996, se sucedieron 9 Straw polls hasta que se designó a Kofi Annan como secretario General de la ONU.
El próximo 24 de septiembre, Trump recibe a Xi en la Casa Blanca.
Se trata de un cónclave con agenda abierta, aunque la prioridad será Ormuz, las sanciones financieras impuestas por Estados Unidos para asfixiar a Irán, y la guerra de tarifas a nivel global.
Antes de esa cumbre bilateral será muy difícil que haya consenso entre Estados Unidos y China para nombrar al próximo secretario General de la ONU. Y la administración republicana ya adelantó que no aceptará una prórroga de hecho del mandato de Guterres.
Esta posición de la Casa Blanca confirma las dificultades que existen para designar al futuro secretario General.
Sólo Trump y Xi tienen suficiente poder global para aceitar una votación que aparece trabada en el Consejo de Seguridad de la ONU.