Cabe recordar que cada nación tiene la potestad de definir qué aeronaves cruzan su porción de cielo como parte de su soberanía. En ese sentido, Italia insiste en el respeto a sus normas nacionales y en la supervisión de los aviones que cruzan su territorio aéreo.
Por supuesto, la decisión no está exenta de controversias, las cuales podrían generar tensión con Washington en esta lógica de la Administración de Donald Trump de buscar aliados y mantener a Irán dentro del mote de ser el representativo del así llamado “Eje del mal”.
Esto también se traduce como un claro ejemplo de las diferencias en las agendas occidentales, posicionando a Estados Unidos con una participación activa en el conflicto y dejando a la mayoría de los países europeos en una posición más pasiva, de tibieza en cuanto al apoyo que le brindan a Washington en su escalada bélica contra Teherán.