En términos acumulados, el consumo aparente de carne vacuna habría alcanzado 855.750 toneladas res con hueso entre enero y mayo, lo que representa una caída del 11,1% frente al mismo período de 2025. Traducido a valores absolutos, el mercado interno absorbió unas 106.700 toneladas menos que un año atrás. Como consecuencia, el consumo per cápita retrocedió 6,1% interanual, equivalente a una reducción de 3,1 kilos por habitante respecto del promedio de los últimos doce meses.
La evolución de los precios ayuda a explicar este comportamiento. Según datos del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), los cortes vacunos aumentaron apenas 0,1% durante mayo frente al mes anterior, ubicándose incluso por debajo de la inflación mensual del 2,1%. Sin embargo, la comparación interanual muestra una realidad muy distinta. Los precios de la carne vacuna acumularon una suba del 57,9% en los últimos doce meses, muy por encima del 33,2% registrado por el Índice de Precios al Consumidor durante el último año. Las otras proteínas animales mostraron incrementos más moderados. El pollo fresco registró una suba interanual de 38,9%, mientras que el pechito de cerdo acumuló un aumento de 23,6%.
La diferencia también se refleja en los valores promedio de venta. Actualmente, el kilo de carne vacuna ronda los 18.569 pesos, mientras que el cerdo se ubica en torno a los 9.151 pesos y el pollo cerca de los 5.048 pesos.
Un análisis de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) reveló que el pollo logró sostener niveles de consumo cercanos a los 47 kilos por habitante al año, prácticamente igualando a la carne vacuna por primera vez en la historia reciente.