Según el estudio, la percepción del deterioro económico continúa siendo dominante pese a la baja del IPC, ya que la mejora macroeconómica todavía no se traduce en una recuperación visible del poder de compra de los salarios.
Consultados sobre los principales problemas del país, la corrupción aparece en el primer lugar con el 48,8% de las menciones, seguida muy de cerca por los ingresos y salarios (46,9%). Completan el ranking la incertidumbre económica (41,6%), el desempleo (29,1%) y las tarifas de los servicios públicos (26,8%).
En conjunto, el informe muestra que, aunque la inflación perdió centralidad como preocupación inmediata, el deterioro del ingreso, la dificultad para llegar a fin de mes y el creciente endeudamiento siguen condicionando la percepción económica de los argentinos.