"La diferencia entre un loco y un genio es el éxito, el triunfo. Y en mi caso, yo no tenía ningún partido, ninguna estructura. Éramos solamente mi hermana y yo al principio. Decidimos emprender esta tarea para cambiar la Argentina y el Creador nos bendijo. Y nos permitió llegar a la presidencia en un tiempo récord, en el lapso de dos años", sostuvo el libertario ante la mirada del entrevistador.
En el tramo final del intercambio, el mandatario escaló sus afirmaciones al plano institucional global y económico, dejando definiciones que volvieron a ponerlo en el centro de la polémica, y sentenció: "Y hoy, somos el mejor gobierno de la historia. Y también somos testigos para el mundo. Demostramos que las ideas de la libertad funcionan".
Para cerrar su postura, el Presidente vinculó la gestión económica con preceptos bíblicos y filosóficos occidentales, asegurando que "si usted sigue la Biblia, allí tiene todos los componentes del capitalismo, de la unión de empresas para tener éxito", para sentenciar finalmente con la máxima que resumió su defensa: "La diferencia entre un genio y un loco es el éxito. Y nosotros estamos teniendo éxito".