Esto significa evitar que los dólares prestados se depositen y se vuelvan a prestar varias veces. Esa, explican en el sector financiero, fue una de las dinámicas que llevó al colapso del sistema de préstamos y depósitos durante la Convertibilidad.
De todos modos, algunos análisis advierten que para asegurarse de evitar el efecto multiplicador directa o indirectamente, el BCRA debería comprar esos dólares y sumarlos a las reservas. Por el contrario, si los adquiere una tercera parte y los deposita, podrían volver a ser prestados.
En esa línea fue un informe de Max Capital: “Este requisito atenúa el potencial efecto multiplicador de los préstamos, dado que una parte termina en las reservas internacionales (aunque no la totalidad, y una parte volvería a los depósitos en dólares)”.