Las maniobras Ulchi Freedom Shield, que comenzaron el 17 de agosto, fueron reducidas de 11 a cinco días y también se canceló una segunda fase que contemplaba operaciones de contraataque. La decisión llegó después de que Trump ordenara disminuir la participación estadounidense.
Desde Washington se argumentó, entre otros motivos, la relación que Trump mantiene con Kim Jong-un. Corea del Norte, en cambio, condenó los ejercicios y los calificó como una amenaza. El cambio también generó sorpresa en Seúl, que no habría sido consultado previamente sobre la decisión estadounidense.