El caso no se resolvió pese a las excarcelaciones anunciadas en agosto por la administración de Rodríguez. Caracas informó medidas alternativas a la prisión para 131 personas y organizaciones de derechos humanos verificaron decenas de liberaciones, pero Giuliani continuó detenido. Su situación sigue formando parte de las gestiones argentinas y agrega otro elemento de cautela frente a una eventual reapertura diplomática.
La estrategia argentina será, por ahora, mantener el diálogo sin convertirlo en normalización. Cancillería puede profundizar contactos consulares, humanitarios y operativos mientras sigue de cerca las negociaciones internas venezolanas, pero en el Ejecutivo no trabajan hoy con un cronograma para enviar nuevamente un embajador o restablecer por completo la representación en Caracas. La señal que esperan es política: que la transición desemboque en un proceso electoral que permita considerar restablecida la democracia venezolana.