La cadena vinculada con el Consumo Final cayó 9,6%, mientras que la relacionada con la Construcción retrocedió 8,2%. También disminuyeron los sectores Agrícola, Minería, Petróleo y Gas, Energía Eléctrica, Alimentos y Bebidas y Automotriz.
Entre los proveedores metalúrgicos, las mayores caídas también estuvieron asociadas con la Construcción y el Consumo Final, dos actividades especialmente afectadas por la reducción de la demanda.
La crisis impacta en el empleo y las finanzas
El deterioro de la producción comenzó a trasladarse al mercado laboral. Durante agosto, el empleo metalúrgico cayó 2,5% interanual y disminuyó 0,3% frente al mes anterior.
A este panorama se sumaron las dificultades financieras. El 10,3% de las empresas registra atrasos en el cumplimiento de sus obligaciones, una señal de que la menor actividad comienza a comprometer la capacidad de pago del sector.
La caída tampoco fue uniforme en todo el país. Entre Ríos presentó el mayor retroceso, con una baja del 8,8%, seguida por Córdoba, con 7,8%, y la provincia de Buenos Aires, con 7,3%.
Qué esperan las empresas para los próximos meses
Las perspectivas continúan siendo cautelosas. El 68,1% de las compañías no espera incrementar su producción durante el próximo trimestre. Dentro de ese grupo, el 46,8% considera que mantendrá el volumen actual, mientras que el 21,3% anticipa una nueva caída.
Con más de la mitad de su capacidad productiva paralizada, menor empleo y dificultades financieras, la industria metalúrgica enfrenta meses decisivos. La recuperación de los pedidos y del mercado interno será fundamental para determinar si el sector logra abandonar uno de sus niveles de actividad más bajos.