En cambio, las que se destinan al consumo exhibieron los peores números. Los préstamos personales alcanzaron una expansión nominal del 1,4% promedio y del 2,4% a fin de mes. Por su parte, el stock de préstamos con tarjetas de crédito apenas avanzó un 0,1% en promedio y cayó un 1,8% en la medición a fin de mes.
Desde LCG dijeron que no esperan un cambio en la dinámica del crédito en pesos, ya que tanto la oferta como la demanda seguirán resentidas.
“La primera, a partir de los altos ratios de morosidad que obligan a los bancos a ser más cautelosos y subir sus estándares de riesgo a la hora de otorgar nuevos préstamos; la segunda porque, en el caso de las familias, los índices de mora desincentivan nuevos endeudamientos, y en el caso de las empresas, una demanda que se mueve modestamente frena decisiones de inversión”, explicó la consultora en un informe.