El jefe de la policía nacional, Ahmad Reza Radan, dijo que cualquier manifestante será tratado como un enemigo y abatido a tiros. “Todas nuestras fuerzas tienen los dedos en el gatillo y están listas”, alertó.
Las amenazas contra cualquier señal de disidencia también partieron desde la televisión estatal. “Cuando el polvo de la sedición se asiente, te agarraremos del cuello”, amenazó el martes el presentador del Canal 3, Reza Molaei, citado por Irán Internacional.
Bahar Ghandehari, directora del Centro para los Derechos Humanos en Irán (CHRI), con sede en Estados Unidos, dijo que “la república islámica tiene antecedentes de aprovechar la sombra de la guerra y los momentos de crisis para intensificar la represión interna”.
Pero el temor no solo viene de la posibilidad de nuevas manifestaciones como las que sacudieron el país durante varias semanas y que causaron miles de muertos. La mayor preocupación llega de un eventual levantamiento de grupos armados de minorías como los kurdos, bombardeados recientemente por Irán en sus bases del Kurdistán iraquí.
“Mientras la Guardia Nacional todavía parece estar atacando Israel, disparando misiles y drones hacia países de la región, amenazando con cerrar el Estrecho de Ormuz y llevando a cabo otras medidas disruptivas, reservó sus capacidades más importantes para reprimir a los opositores armados“, dijo una fuente iraní citada por The Media Line, un medio especializado en temas de Medio Oriente.
Se trata de un momento clave para la supervivencia del gobierno en medio de la guerra.
“En un momento en que las autoridades se enfrentan al peligro inmediato de que los manifestantes regresen a las calles, los grupos armados de la oposición son vistos por el régimen como una grave amenaza”, concluyó la fuente.