Bajo la premisa de visibilizar el trabajo integral de la industria, la gala incluyó ternas destinadas a premiar no solo a celebridades, sino también a nuevos talentos y profesionales técnicos.
Flavia Fernández señaló a Infobae que el esquema de categorías se pensó para abrir espacio “a vestuaristas, maquilladores y peinadores”, rubros tradicionalmente relegados en la televisión abierta: “Nuestra idea fue que premiamos la moda en sí. Es un show de moda pensado para la televisión, porque siempre faltan algunas ternas. Vamos variando, porque si no, no haríamos mejor estilo de panelista o mejor estilo de conductora de televisión. Eso es porque la gente que todos los días mira la tele y le gusta cómo se viste una, cómo se viste la otra”.
Uno de los rasgos más destacados de la edición fue el refuerzo del vínculo entre la moda argentina y las tendencias internacionales. La gala integró el arribo de Adrián Appiolaza y rindió homenaje a una figura emblemática del espectáculo nacional. El pastelero Joaquín Pantuso fue responsable del catering, cuya propuesta gastronómica buscó sintetizar la estética y el ambiente de la noche premiada.