El principal punto de discordia es el del programa nuclear de Irán. EE.UU. pretende que la nación persa lo desmantele y además se deshaga del uranio enriquecido que ya mantiene en su poder y que puede fabricar bombas nucleares.
Asimismo, otra vez vuelve a estar en la mesa de negociaciones el estrecho de Ormuz. Hoy, este pasaje marítimo se encuentra doblemente bloqueado: por un lado, Irán mantiene un bloqueo en su zona más angosta, por lo que solo un puñado de barcos (contrarios a EE.UU.) puede transitar por allí. Por el otro, Washington mantiene un bloqueo contra embarcaciones iraníes y contra sus puertos.
Cabe señalar que por este estrecho se comercializa el 20% del petróleo mundial que surge del Golfo Pérsico, por ello su importancia estratégica y las dificultades que acarrea para con las economías del planeta su bloqueo.
La Administración Trump le exige a los ayatolás de Irán que acaben con el financiamiento de sus grupos afines, como Hezbollah, Hamás y los hutíes.
Esto es ampliamente rechazado por Teherán, por lo que se produce un nuevo punto muerto en las negociaciones y todo daría a entender que los ataques seguirán teniendo lugar en las próximas horas o días.
Marco Rubio fue elocuente al referirse a la posición de EE.UU.: “No nos podemos permitir que se salgan con la suya. Debemos asegurarnos de que cualquier acuerdo que se alcance les impida definitivamente avanzar hacia un arma nuclear”.