El viaje de Netanyahu también llamó la atención porque el avión que lo trasladó hacia la capital estadounidense atravesó el espacio aéreo de Grecia, Italia, Francia y Canadá, cuatro países que son parte del Estatuto de Roma, tratado que dio origen a la CPI, de acuerdo con registros de plataformas de seguimiento de vuelos.
Desde que la Corte Penal Internacional dictó en noviembre de 2024 una orden de captura en su contra por presuntos crímenes de guerra y de lesa humanidad, el jefe del Gobierno israelí ha evitado sobrevolar o visitar algunos Estados que reconocen la jurisdicción del tribunal, entre ellos España e Irlanda.
La reunión en la Casa Blanca se producirá apenas una semana después de que Mamdani calificara a Netanyahu como un “criminal de guerra” y reclamara a las autoridades estadounidenses que lo detuvieran en caso de que asistiera a la próxima Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York.
El encuentro será el primero entre Trump y Netanyahu desde el comienzo del conflicto entre Estados Unidos e Irán y tendrá lugar en un momento de diferencias entre ambos gobiernos respecto de la estrategia regional y el futuro de la Franja de Gaza.
Según adelantó Netanyahu, el programa nuclear iraní será uno de los ejes centrales de la conversación. Por su parte, Trump buscará impulsar sus iniciativas diplomáticas y avanzar con su propuesta para Gaza, que contempla el desarme de Hamás y una retirada gradual de las fuerzas israelíes, un plan que aún no cuenta con consenso entre las partes.
La visita se desarrolla además en medio de discrepancias sobre la continuidad de la ofensiva militar en Gaza y las negociaciones para una nueva etapa del plan de paz promovido por la administración estadounidense.
En ese contexto, Trump descartó de manera categórica la posibilidad de que Netanyahu sea detenido durante su estadía en Estados Unidos. La semana pasada aseguró que el primer ministro israelí “no será arrestado” mientras permanezca en territorio estadounidense, en respuesta a las declaraciones de Mamdani.
Trump busca un acuerdo con Irán mientras crecen las diferencias con Israel
La admisión llega en un momento de creciente debate sobre el rumbo de la guerra con Irán. Estados Unidos e Israel iniciaron el pasado 28 de febrero una ofensiva militar conjunta contra la República Islámica que, hasta el momento, no consiguió el objetivo de provocar la caída del régimen iraní. La prolongación del conflicto generó algunas discrepancias estratégicas entre ambos históricos aliados.
Desde hace meses, Trump apuesta por alcanzar un acuerdo con Teherán que permita poner fin a una guerra que perdió apoyo entre sectores del electorado estadounidense. Netanyahu, por el contrario, observa con preocupación la posibilidad de un entendimiento entre Washington e Irán, al considerar que podría fortalecer a la principal amenaza regional para Israel.
Pese a las diferencias, la relación entre ambos dirigentes se mantuvo estrecha. Trump elogió en reiteradas ocasiones a Netanyahu, a quien definió como “un primer ministro de tiempos de guerra”. Sin embargo, también trascendieron momentos de tensión.
El mandatario estadounidense reconoció recientemente que durante una conversación telefónica mantenida en junio llegó a calificar a Netanyahu como “jodidamente loco”, en medio de desacuerdos por los ataques israelíes contra objetivos en Líbano.