La renovación sostendría cerca de US$19.000 millones dentro de las reservas brutas del Banco Central, aunque no se trata de dólares de libre disponibilidad. Su efecto principal es reforzar el respaldo contable de la autoridad monetaria y conservar una fuente adicional de liquidez frente a dificultades comerciales o financieras.
La continuidad del acuerdo también tiene una dimensión geopolítica. El Gobierno busca sostener su alineamiento estratégico con Estados Unidos sin desarmar el vínculo comercial y financiero con China. Washington aclaró en 2025 que su asistencia a la Argentina no estaba condicionada a cancelar el swap, aunque mantuvo cuestionamientos sobre la presencia china en áreas consideradas sensibles.
En la Casa Rosada confían en que esa discusión no impedirá la prórroga. La definición formal puede producirse cerca del vencimiento e incluso comunicarse después de completado el intercambio entre ambos bancos centrales. Por el momento, Nación ratifica que las gestiones están en curso, pero mantiene bajo reserva el cronograma de reuniones y el mecanismo final de firma.