Por supuesto que la recomendación de pasarse a pesos queda muy supeditada al resultado de las elecciones. Y las fechas se vienen encima, ya que el 7 de septiembre se vota en la provincia de Buenos Aires. El resultado de este comicio será clave para sostener la estabilidad cambiaria y que no se produzca un aumento de la presión dolarizadora.
El recuerdo de lo sucedido en agosto de 2019 todavía está fresco. La PASO ganada por amplio margen por Alberto Fernández provocó una corrida contra el peso y finalmente fue necesario imponer controles cambiarios para que el tipo de cambio no se dispare más.
Un buen resultado para la alianza de La Libertad Avanza en territorio bonaerense podría incluso hacer caer el tipo de cambio nominal. Al contrario, un resultado flojo implicaría que el dólar puede testear sin mayores inconvenientes el techo de la banda, obligando al BCRA a salir a vender reservas para contener el precio. En este segundo escenario, la ganancia por pasarse a pesos se reduciría a una mínima expresión, junto al riesgo que implicaría semejante movida.