Aunque no hay confirmación oficial, el nombre que más fuerte suena es el de Juan Bautista Mahiques, actual jefe de los fiscales porteños. Como eventual viceministro quedaría Santiago Viola, apoderado de La Libertad Avanza y hombre de confianza de Karina Milei, con vínculos en Comodoro Py junto a los hermanos Lijo. En paralelo, la figura del secretario de Justicia, Sebastián Amerio, alineado con el asesor presidencial Santiago Caputo, también quedó atravesada por la disputa interna.
Cúneo ya había intentado dejar el cargo en noviembre, en plena reestructuración del Gabinete, pero permaneció por pedido del Presidente y de la propia Karina Milei. En enero se tomó un mes de perfil bajo: realizó un curso en Alemania y viajó a Israel para exponer contra la discriminación. Ahora insiste en que deja como legado la implementación del sistema acusatorio en 17 provincias, el impulso al nuevo Régimen Penal Juvenil y la ley de juicio en ausencia.
Mientras tanto, otro de los nombres en danza, el camarista Mariano Borinsky, presentará este miércoles su nuevo libro ante funcionarios del Gobierno. En el pasado también se mencionó al ex juez Guillermo Montenegro, aunque su postulación habría generado resistencias.
El futuro ministro tendrá un rol clave: deberá avanzar en la cobertura de más de 300 vacantes en la justicia federal y en la designación de dos jueces de la Corte Suprema y del Procurador General.