De Jesús valoró que los reductores generan una disminución obligatoria y constante de la velocidad de circulación, “favoreciendo un mayor tiempo de reacción ante situaciones imprevistas, como el cruce repentino de peatones, ingreso o egreso de alumnos en horarios escolares, o la circulación en inmediaciones de espacios públicos recreativos”.
Por último, la directora municipal insistió en que la instalación de reductores en zonas específicas no solo responde a una necesidad técnica y preventiva, sino que además se encuentra respaldada por la normativa vigente, constituyendo una herramienta esencial para la protección de los más vulnerables usuarios de la vía pública.