El pasado martes, el embajador de Israel en Estados Unidos, Yechiel Leiter, y su homóloga libanesa, Nada Hamadeh Moawad, mantuvieron un encuentro de dos horas y media en presencia del secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio.
El portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, aseguró después que “todas las partes acordaron iniciar negociaciones directas en una fecha y lugar mutuamente convenidos”.
Las negociaciones, de las que fue excluido el grupo chií Hizbulá, constituyeron el encuentro de más alto nivel entre Israel y el Líbano desde 1993.
Estas conversaciones se producen tras seis semanas de enfrentamientos entre Hizbulá e Israel en territorio libanés, que han dejado más de 2.000 muertos y más de un millón de desplazados debido a los ataques e incursiones israelíes, que el Gobierno de Benjamín Netanyahu justifica por el lanzamiento de cohetes del grupo islamista.
Israel se ha negado a incluir al Líbano dentro de la tregua que Estados Unidos declaró con Irán la semana pasada y ha continuado con los ataques en territorio libanés, incluido este martes, mientras se celebraba la reunión en Washington.
Las discrepancias entre ambas delegaciones son grandes, puesto que el Gobierno libanés pide un alto el fuego inmediato que permita un diálogo más amplio, pero Israel lo descarta y exige el desarme total de Hizbulá y la creación de una “zona de seguridad” en el sur del Líbano que le permita controlar la franja entre la frontera y el río Litani.