El costo total de la obra fue estimado por el entonces ministro de Defensa, Luis Petri, en unos US$300 millones, aunque otras proyecciones lo ubican entre 400 y 500 millones. En 2025, el Gobierno destinó cerca de 163 millones de dólares de un crédito específico para la construcción del muelle, infraestructura asociada y compra de maquinaria y equipos. El Presupuesto 2026, en cambio, no incluyó una partida propia para la base, lo que motivó pedidos de informes en el Congreso.
El propio Milei explicó que el financiamiento llegará por reasignación de partidas ya existentes del Ministerio de Defensa, no por una nueva asignación. Algo de eso ocurrió con el decreto de la semana pasada. Ahora sí, el Gobierno busca, vía el ministro de Economía, Luis Caputo, que haya partidas específicas en el Presupuesto 2027, que ingresará al Congreso el próximo 15 de septiembre.
La directora del proyecto es la ingeniera Alejandra Portatadino, quien está al frente de las obras de la Base Naval Integrada de Ushuaia. El Ministerio de Defensa insistió en que se trata de una base naval argentina y no de una base combinada, y que no implica presencia permanente de tropas extranjeras, pese a las conversaciones de cooperación regional que rodean al proyecto. Este martes, el vocero presidencial, Adrián Ravier, aseguró que Estados Unidos no está detrás del financiamiento de la base.
En abril de 2024, Milei mantuvo un encuentro en la base con la entonces jefa del Comando Sur de Estados Unidos, la generala Laura Richardson, junto al embajador estadounidense Marc Stanley y el ministro Petri; el gobernador de Tierra del Fuego, Gustavo Melella, no participó del encuentro. “Queremos reforzar nuestra alianza estratégica con Estados Unidos”, dijo esa vez Milei desde Ushuaia. Con el nuevo refuerzo presupuestario, el Gobierno busca mostrar avances concretos en una obra que, pese a los sucesivos anuncios, lleva casi cuatro años sin salir de una etapa preliminar.